摘要:Pablo Fuenteseca Díaz murió en Madrid el 29 de octubre de 2009. Todas las noticias de muerte, de aniquilación, de pérdida, tienen algo terrible, incomprensible cuando se te acercan y te dicen que algo próximo, inmediato, ha causado un desgarro, una herida en lo más profundo, en aquello que –junto con el lenguaje- nos hace seres humanos: la amistad. Confieso que por este desgarro me cuesta trabajo escribir estas líneas, a petición de sus seres queridos pero no he sabido, no he podido negarme. Dicho lo cual, no puedo negar que constituye para mí un gran honor el poder rendir póstumo homenaje a quien fuera prominente Catedrático de Derecho romano, de valía científica universalmente reconocida. Me cumple, pues, si parva licet componere magnis decir claramente los motivos esenciales de mi laudatio funebris