摘要:Comenzaré diciendo que Jairo era un hombre habitado por una gran curiosidad, y que esta curiosidad le llevó a buscar insaciablemente palabras, referentes y horizontes. Jairo los halló en una extensa multiplicidad de obras filosóficas, literarias, ensayísticas y poéticas a las que consagró días cuyas horas marcaban relojes blandos en clave de Dalí, para extender el paso de las horas en la lectura y las insistentes relecturas, la escritura y las permanentes correcciones y reajustes, que no eran otra cosa que los de su propia conciencia ante el encuentro con nuevos modos de plantear los problemas, elaborar los conceptos u orientar las preguntas.